En coaching decimos que una declaración es el acto lingüístico por el cual las personas crean nuevas posibilidades por el simple acto de hablar. Sin embargo “decir sí “o “decir no”, en sí mismo puede no cambiar nada, si no se actúa en consecuencia con lo que se ha dicho.

¿Por qué nos cuesta tanto decir que no?  Las personas tenemos el mismo derecho a decir “sí” que a decir “no”. Sin embargo, a algunas personas les cuesta más decir “no” dado los convencionalismos sociales. Querer ser agradables, amables y serviciales, nos hace decir “sí”, aunque tengamos en la punta de la lengua el No.

Sin embargo, decir no es necesario para cuidarnos y poner límites, practicar el amor propio y aprender a valorarnos. “Decir sí” cuando en nuestro fuero interno queremos “decir no”, puede acarrearnos disfunciones y otras consecuencias personales y profesionales.

➺ Amenaza nuestra autonomía y legitimidad, dejando de ser sinceros con nosotros mismos. Poner límites será parte de nuestra autenticidad, dándonos valor en una relación. “Decir sí” cuando queremos “decir no”, es un acto mediante el cual no estamos escuchando lo que necesitamos y podemos estar atentando a nuestra propia dignidad como personas.

➺ No saber decir “no”, nos hará sentir víctimas de la situación, viendo a la otra persona como desconsiderada o descarada, en vez de reconocer nuestra dificultad para negarnos. Esto tiende a incrementar la emoción de rabia y resentimiento.

➺ Gestión del tiempo. Decir que sí a todo y estar siempre disponibles, probablemente provoque que no hagamos un buen uso de nuestro tiempo, llegando a incumplimientos y a sacrificar otros aspectos importantes para nosotros.

¿Cómo decir que no?


No existe una única forma de decirlo y dependerá de cada persona, lo importante es expresarlo de manera respetuosa y educada, de manera que la otra persona entienda que es un no, sintiéndonos legítimos, libres y auténticos. Podemos decir “ahora no puedo”, “podría tenerlo para…”, “necesito revisarlo antes de decirte que sí”, “¿para cuándo lo necesitas?”, y también podemos decir “no” sin rodeos, sintiéndonos con el derecho y legitimados para hacerlo.

💡 En coaching puedes averiguar tus razones por las que siempre dices que sí y aprender a decir no. Puedes conocer y potenciar tu capacidad de delegar para poder dedicarte más tiempo, respetar tu integridad. Aprender a comunicarte de una manera más asertiva, expresando lo que piensas de manera correcta. Ya que, como hemos visto, en muchas ocasiones el precio de decir “no” es alto, y depende de nosotros el pagarlo. Es importante que sintamos que es un derecho y que, cada vez que no se respete, nuestra dignidad se verá comprometida

“Si tienes que decir Sí, dilo con el corazón abierto. Si tienes que decir No, dilo sin miedo”. @paulocoelho

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